“No tengas miedo”  frase que todas y todos utilizamos, sin saber que intrínsecamente produce más miedo que solución al problema mismo. Esta frase solo logra cancelar y evadir un acercamiento adecuado hacia la emoción, la cual tiene una función específica en la psicología humana. En este artículo te invito a evaluar tu percepción sobre el miedo, facilitando así el entendimiento y la empatía necesaria para acompañar a su hija o hijo en el manejo de la misma. 

Entendiendo el Miedo 

“El miedo(1) es como un susto que aparece cuando crees que vas a sufrir un daño. Si continúa creciendo mucho, se convierte en terror y entonces pierdes el control. Pero, el miedo también puede servir para estar alerta ante el peligro.  Tus ojos se agrandan para ver mejor y tu corazón envía más sangre a las piernas para huir”.  Esta es una explicación bastante sencilla que comparte el libro álbum -Emocionario (diccionario de las emociones para niñas y niños)- que pueden utilizar con niñas y niños. 

Otras explicaciones más científicas y profundas nos dicen que:  El miedo(2) es un estímulo que ocurre en la región de la amígdala del cerebro y se representa físicamente con unos movimientos erráticos de los ojos, pero reacciona a nivel del subconsciente a través del lenguaje.  Esta relación entre el “subconsciente y lenguaje” controla la respuesta física de las personas a nivel consciente (atención plena).  Es decir, el significado con que  relacionamos algunas palabras, es el detonante que controla la reacción personal hacia el miedo.  

Por otro lado teorías del comportamiento humano(3) explican que “cuando se siente que un evento repentino causa miedo, surge al mismo tiempo un impulso natural de poner distancia.  En estudios sobre la conducta de la niñez muestra que: el acto manifiesto de alejarse de un objeto extraño no es solo un dato en el campo visual del observador, sino que también es una representación de lo que sucede en la propia experiencia de la niña o niño.  Por tanto,  la percepción del miedo y el acto de alejarse o retirarse son experiencias relacionadas con lo conocido o desconocido”.  

Miedo Shakespeare

¿Temor al miedo?

Muchas veces nos preguntamos:  ¿Por qué existe el miedo? ¿Para qué es bueno el miedo? ¿Es el miedo una emoción positiva o negativa? ¿Si no sientes miedo qué pasaría?  ¿Cómo hacerle entender a una niña o niño cómo manejar el miedo?  Para contestar estas interrogantes miremos el cerebro humano.  Este funciona como una gran red eléctrica, única para cada cual.  Las emociones como: alegría, sorpresa, ira, tristeza, miedo y otras; actúan como cargas eléctricas en esa red que se enciende con el comportamiento y reacciones humanas únicas para cada persona.

Todas las emociones son importantes y el miedo es tan útil como cualquier otra.  Por tanto, es posible darle un enfoque diferente al miedo para que tanto usted como su hija o hijo pueda aprovechar los beneficios que trae consigo la emoción.  Me explico, se gana mucho más enfrentando la situación desde el lado positivo que en vez de una reacción adversa. Es decir, al reconocer y enfrentar una emoción como está, la niñez gana experiencia  valiosa que le acompañara el resto de sus vidas. Más aún, el miedo es la forma en que el cerebro se activa para alertar y así ayudarle a sobrevivir ante cualquier peligro.  Visualice esto, si nunca se sintiera miedo no existirían los límites, por tanto, la vida o integridad física humana se ponen en peligro.  Por consiguiente el cerebro fallaría en su trabajo principal,  que es mantenerle vivo. 

La utilidad del miedo

El miedo es necesario y valioso.  La niñez empieza a tener episodios de miedo más o menos en etapa preescolar.  Debido a que apenas comienzan a hacer sentido del mundo que les rodea así como de su mundo interior.  Si su hija o hijo aprende a dominar el miedo, sea cual fuere, con la ayuda y apoyo de mamá y papá aprenderá muchísimo del mundo y de sí misma o mismo. 

Algunas personas incluso de adultas nunca aprenden a expresar sus emociones o a manejar sus propios miedos.  Esta es una práctica que comienza en la niñez.  La frase “No tengas Miedo” es muy común para  lidiar con los temores de la niñez. Cancelando así la emoción,  cómo si fuera una reacción exagerada de la niña o niño para llamar la atención.  Práctica que le recomiendo PARE EN ESTE MOMENTO.  Las niñas y niños no saben fingir las emociones, lo que ves es lo que es y no es un juego.  

Durante ataques de miedo en las niñas y niños e incluyendo bebés se puede observar las siguientes reacciones(4): llanto, respiración rápida, cierre de ojos o saltos repentinos, además del deseo de alejarse.  Nada de esto ocurre por voluntad en la niñez.  Comprenda que para las niñas y niños el mundo exterior  es algo nuevo y desconocido, a esto se suma que ellas o ellos todavía no tienen el sentido de la lógica desarrollado.  Por tanto, usted representa para su hija o hijo un lugar seguro, el modelo a seguir y punto de referencia.  

Si durante la niñez no se aprende a manejar los miedos; de adulto esos miedos se convierten en ansiedad.   Dando como resultado, limitaciones a ir más allá por miedo a fracasar, al rechazo y a lo desconocido.  Le invito a ser inteligente en el manejo de los miedos de su hija o hijo, acción que de paso le ayudara a trabajar con los propios.  

Miedo racional o irracional

La inteligencia se gana con la capacidad de escoger.  La habilidad de aplicar las destrezas emocionales y de defensas necesarias se facilitan cuando puedes distinguir si el miedo que enfrentas es uno racional o irracional.

  • El miedo racional (real) se reconoce porque el daño es probable,  se puede sentir el peligro inminente.  Cómo por ejemplo: 
    • Perder el balance y sientes que vas a caer.
    • Inseguridad ante un animal peligroso.
    • Amenazas a la vida como armas u objetos peligrosos.
    • Enfermedades terminales y otros. 
  • El miedo irracional (no real) proviene de la imaginación o psique humana, fruto del desconocimiento,  baja autoestima, inseguridad y pobre autoconcepto. Cómo por ejemplo:  
    • Inseguridad ante los cambios.
    • Miedo al futuro.
    • Evitar tomar nuevos caminos.
    • Presentimientos negativos ante hechos que no han ocurrido.
    • Fobias. 

Estoy segura de que los miedos irracionales le resultan muy parecidos a las inseguridades y ansiedades comunes entre las y los adultos.  La cuales muchas veces terminan convirtiéndose en círculos viciosos que limitan para vivir una vida plena.  En tantas otras ocasiones da como resultado abandono de oportunidades, pesimismo, negatividad, violencia y frustraciones. Si este es su caso en alguna o en todas las situaciones anteriormente mencionadas, permítame decirle que todo está en su mente producto de creencias y miedos infantiles sin resolver.  

Ahora, No tengas miedo a enfrentarlo

Si usted llegó a este artículo seguramente tiene una hija o hijo que le motiva a ser la mejor versión de sí misma o mismo.  Le advierto que esa persona le observa y aprende de usted. Es mi deseo, que para bien, usted sea siempre el mejor modelo a seguir para esa niña o niña.  Usted puede ser el ejemplo de superación y valentía para él o ella.  Ahora y hacia delante NO TENGA MIEDO A ENFRENTALO.

  • No tema en fomentar relaciones; por miedo a salir lastimado.  
  • No se limite a emprender;  por miedo al fracaso.
  • Nunca se cohíba de comprar esa casa, carro, o gusto; por miedo a no poder pagarlo.
  • De ningún modo deje de dar un abrazo o cariño; por miedo al rechazo.
  • No dude en expresar sus ideas o pensamientos en público; por miedo a las críticas.
  • Jamás sé límite a progresar profesionalmente; por miedo a la pérdida de un trabajo o estabilidad económica.
  • Para nada, deje de viajar; por miedo a lo desconocido.
  • Evite quedarse en el mismo lugar ya sea para emigrar, o aventurarse;  por miedo al cambio.

Como puede observar esta es una emoción basada en la autoprotección, la seguridad personal y de atención plena.  Si la utiliza a su favor es mucho lo que se puede lograr. Reconocer sus miedos le ayuda a  actuar con valentía y seguridad.  Créame que los resultados  pueden ser maravillosos.  Cómo madre y profesional le puedo decir: No permita que el miedo sea un obstáculo en la vida de su hija o hijo y mucho menos en la suya.   

Miedos infantiles

Recomendaciones para manejar los miedos de la niñez

  1. Nunca utilice la frase “No tengas miedo”.
  2. Reconozca, valore y contenga la emoción, con abrazo, amor y paciencia. 
  3. Valide la emoción.  El hecho de que su hijo siente miedo por algo, aun sea la cosa más sencilla, acepte que existe y lo que  siente en ese momento.  Por lo general son cosas temporeras, recuerde miedos racionales o irracionales.
  4. Enfrente el miedo o temor de las niñas y niños con empatía y acompañamiento.  
    1. Únase a investigar: ya sea mirar debajo de la cama, en el closet o donde sea necesario.
    2. Recurra a la creatividad: utilice historias creadas por ambos:
      • Cómo hacer una pócima mágica que destruye monstruos.
      • El osito de peluche protector que aleja XXXXX.
      • Diseñar un plan de acción con un código secreto o pasos detallados a seguir cuando ocurra XXXX.
    3. Dependiendo de la edad de su niña o niño, busquen libros para leer.  Aprender más información sobre el tema que les ocupa.  Ejemplo.  Miedo a los payasos. 
      • Muestre primero que el payaso es una persona o un actor.
      • Luego muestre la pintura sola, permítale que vea o descubra que es  maquillaje.
      • Léale cuentos y construya un ambiente informativo, ya que muchas veces lo desconocido es el detonante del ataque de pánico.

Por último, le comparto esta lección de la vida que ha sido guía en mi vida.  Las personas que han logrado salir adelante, para sus anhelos a pesar de sus miedos;  notaron que el límite estaba en sus mentes y no permitieron que este les paralizara y se atrevieron a cumplir tus sueños y metas.  Estoy segura de que es lo mismo que usted desea para su hija o hijo.  

Johana Irizarry, Psicóloga Educativa

Fuentes y referencias

(1) Emocionario: Dime lo que sientes, Cristina Núñez Pereira, Rafael R. Valcárcel         (2) Consciousness and the Brain: Deciphering How the Brain Codes Our Thoughts.  Stanisla Dehaene. Fear, 53, 72, 87.  (3) (4)  Gestalt Psychology: An Introduction to New Concepts in Morden Psychology. Dr. Wolfgang Köheker, Insight Fear 205.

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¡No tengas miedo!
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Si durante la niñez no se aprende a manejar los miedos; de adulto esos miedos se convierten en ansiedad.   Dando como resultado, limitaciones a ir más allá por miedo a fracasar, al rechazo y a lo desconocido.  Le invito a ser inteligente en el manejo de los miedos de su hija o hijo, acción que de paso le ayudara a trabajar con los propios.  
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