En mi vida profesional he sido testigo sobre cómo influye la responsabilidad o la falta de la misma en la educación y desarrollo de los niños.  Los padres tiene una misión de vida. Los niños no nacen con un libro de instrucciones. Se asume que mamá tiene sus instintos maternales que les guían desde que el niño está en su vientre. Se dice que papá aprende su rol en la medida en que va relacionándose con la criatura y la va haciendo parte de su vida. 

La crianza y la educación son un cúmulo experiencias

En el camino, los padres observan que los hijos son diferentes.  Cada uno tiene su propia personalidad y que lo que funciona con uno, no funciona necesariamente con el otro. Las herramientas para la crianza las dan las experiencias a través del tiempo. 

Soy abuela, y madre de tres hijos, de tres generaciones distintas.  He sido maestra, directora escolar, así como superintendente en el sistema público del Departamento de Educación.   Desde mi retiro decido aportar mis conocimientos y experiencia con otros padres y colegas educadores para el beneficio de los niños.  

Para mí es el amor, lo que le permite, que aunque los padres o encargados puedan equivocarse, van a proteger a esa criatura, aunque le cueste la vida. Por tanto, guiados por ese amor sin condiciones, hacen lo mejor que pueden, con los recursos que tienen. Cuando la madre o el padre, no es capaz de ofrecer seguridad y bienestar a la criatura, el estado interviene, asumiendo  la custodia temporera o total.

Formando individuos para la sociedad

La meta debe ser, independientemente de las circunstancias, lograr que esa criatura sea un individuo responsable, independiente y que pueda funcionar en la sociedad para luego pueda contribuir a levantar las generaciones futuras con valores y metas claras. 

El niño debe desarrollarse en todas las facetas de su vida. Debe aprender a conocer, a hacer, a ser y a convivir.  Así logrará desenvolverse como individuo y en un futuro poder transferir sus conocimientos, destrezas y vivencias. 

El afecto que recibe en el núcleo familiar es lo que le da seguridad, para lograr su pleno desarrollo. 

El desarrollo es integral 

Los niños desde cinco años de edad ya tienen su personalidad formada.  A partir de ahí, se van puliendo como una piedra preciosa. Exponerlos a diferentes experiencias irá de mano a su desarrollo físico, mental, emocional y social. 

  • Desarrollo físico: son los indicadores de lo que debe hacer de acuerdo a su edad, en las diferentes etapas de su vida.  Por ejemplo, cuando comienza a gatear, a caminar, a correr, a trepar, el peso, la estatura, en fin, cómo evoluciona hasta su etapa adulta. 
  • Desarrollo mental: está enfocado en todo lo relacionado con su aprendizaje. 
  • Desarrollo emocional y social: es lo que se conoce como salud mental, cuando batalla contra la frustración, sigue las normas establecidas, se adapta al cambio, hace amigos y tiene sana convivencia. Más importante aún, nunca se debe olvidar que los niños son seres espirituales y es una necesidad del ser humano llenar ese espacio para sentirse completo. 

Los padres son los guías

Los padres son sus guías. La relación entre los mismo y el niño debe ser estable.  Ya que mientras más tiempo puedan compartir juntos, mejores serán los resultados para su desarrollo integral. 

Son los padres, quienes deben transferir sus creencias, para que se pueda satisfacer esta necesidad que tiene el niño como todo ser humano. Los padres son los guardianes y velarán por su pleno desarrollo.  

Tome en cuenta que los padres puede cometer errores de juicio; son seres humanos.  Pero deben ser cuidadosos. Los hijos tienden a recriminarles más tarde, cuando entienden que pudo haber hecho algo y no se hizo que afectó su vida de algún modo.  Los padres tienen la gran misión de prepararlo para la vida. 

Misión de los padres en la educación

Según el árbol, son sus ramas. Esas ramas, aunque se alejan del tronco nunca podrán desligarse de él. 

Es una gran misión

Los padres son el ejemplo vivo. Los hijos se convierten en su espejo. Usted lo fortalecerá con sus valores, le clasificará el bien y el mal y sobre todo;  la gran diferencia entre uno y otro. Esa es la gran misión de los padres.

Puede que en algún momento sus hijos, entiendan que no tienen la razón.   Pero en otra etapa, retoman y recuerdan la sabiduría que hubo en sus palabras y cuánto le ayudó haberle escuchado en algún momento, al tomar alguna decisión, cuando no tenía claro el camino a seguir. 

Diana I Reyes Benítez

Maestra, Directora, Superintendente del sistema público del Departamento de Educación de Puerto Rico, retirada.