Ser la cabeza del hogar y lograr la armonía entre todos sus componentes, no es tarea fácil.  Maneja los conflictos que puedan surgir en el Hogar. Es una gran responsabilidad que recae sobre los padres. Es así, porque ellos son la autoridad en la vida de del niño. 

Existen muchos factores  que afectan las emociones de la familia que  pueden convertirse en detonantes. El mundo en que se desenvuelven puede estar cargado de situaciones estresantes,  que a su vez se reflejan en el hogar. 

Entender cómo afectan las emociones a la solución del conflicto,  es lo más importante para poder manejarlo adecuadamente. 

Surgen para bien o para mal

 El conflicto es un acto natural del ser humano. Si  lo aprovecha de manera positiva, esta experiencia ayuda a madurar y a crecer. Brinda oportunidad para el cambio, escuchar al otro y mejorar la convivencia. 

Si por el contrario no lo enfrenta de manera adecuada, suele ser dañino para todos los involucrados.  Puede bajar la autoestima, bajar la productividad, disminución de los valores humanos, crea problemas familiares y maritales. 

Dependiendo como se maneje los conflictos en el hogar, los mismos pueden hacer estragos o  por el contrario pueden colaborar; para que los individuos puedan enfrentar las situaciones de la vida con mayor asertividad,  esto significa, por medio de una comunicación adecuada. Donde se expresan las emociones, las opiniones y las necesidades que tiene sin lastimar a nadie. 

El conflicto

Podemos definir conflicto como aquellas actividades donde los seres humanos se enfrentan unos a otros defendiendo cada cual sus intereses para lograr sus  objetivos, ya sea por choque de valores, problema de roles, interpretaciones de lenguaje corporal, por problema de información o interpretación de esta, porque sus metas son opuestas, porque uno intenta convencer al otro para sus propósitos, por fuerza de poder o querer el control total, entran en pugna y rompen la armonía. Un conflicto puede desencadenar en daño emocional o físico a las partes involucradas. 

Un problema social

 El problema no es el conflicto, sino como lo manejamos. La sociedad nos ha trasmitido culturalmente  que es importante ganar, perder es algo negativo. No se nos ha enseñado a llegar a acuerdos. 

Si los padres manejan los conflictos adecuadamente, van a tener una sana relación de pareja, esto a su vez creará un ambiente adecuado para una sana convivencia con sus hijos.  Los niños y adolescentes aprenden a manejar los conflictos por medio del ejemplo, observando a sus mayores en el hogar y en su entorno. 

Claro está, si hay alguna patología, asociada  al comportamiento violento, como puede ser un factor biológico, tal como daño cerebral,  enfermedad mental como la esquizofrenia o alguna enfermedad física, trabajara con estrategias o medicamentos que recomiende un experto en salud.

Manejando las emociones 

Una persona puede reaccionar ante un conflicto con  desesperación, rabia, coraje, prepotencia, hostilidad, agresividad, burla, rebeldía, rencor, repudio, frustración, critica, sarcasmo,  de acuerdo a la interpretación que le da a unos sucesos que entiende pueden afectarlo y no sabe como enfrentarlos de manera productiva.  Importante: Si usted o algún conocido se encuentra en un tipo de relación como esta le invitamos a buscar una salida cuanto antes y recurra a las autoridades para recibir la ayuda que merece. 

Nuestros niños y adolescentes están rodeados de violencia, abuso, negligencia, y uso y venta de sustancias controladas, hogares donde la salud  mental de los padres no es la mejor, entre otras tantas situaciones; que no tienen capacidad para manejar. 

Aquí es que los amigos, maestros,  líder espiritual y consejeros profesionales, juegan un papel determinante para lograr que el niño se desarrolle en un individuo resiliente. Que pueda obtener éxito en su vida, a pesar de las circunstancias que le rodea.

Enfrentando conflicto

Los conflictos de la casa llegan, al salón de clases

Cuando el conflicto prevalece, el niño va a la escuela pensando en su problema, que no está resuelto. Se siente tenso, preocupado, agobiado, quizás no ha dormido bien y hasta sea posible haya perdido el apetito.

El niño  puede mostrar desinterés por lo académico y hasta puede bajar sus calificaciones. Mostrar comportamientos como: enfrentar la autoridad, o demostrar otros problemas de conducta. Es un momento vulnerable que incluso lo puede llevar a  tomar decisiones equivocadas que marquen su vida para siempre, como la deserción escolar. 

Por el contrario, cuando el conflicto está en etapa de solucionarse, va a estar más tranquilo, respondiendo mejor en su entorno, aunque puede tener problemas de concentración. Como padres hay que estar atentos para  poder ayudarlos a manejar estas situaciones.

 Otro factor que incide,  es el  problema ambiental como el maltrato, exponerse demasiado a la violencia en videojuegos o programas de TV violentos, estar desempleado y no poder cumplir con unas obligaciones financieras ni mantener su hogar, estar bajo nivel de pobreza extrema,  la sensación de haber fracasado, prejuicios sociales, genero, raza, color de piel, entre otros.

Enojo, miedo y disgusto tres formas de manejar los conflictos

El enojo no permite que se piense con claridad.  Por tanto se puede cometer errores que luego traerán consecuencias.  Cuando las personas enojadas se pelean, donde uno siente que es el ganador y otro es el perdedor; al final ambos pierden. No es posible conseguir una buena solución al conflicto de esta forma. 

Cuando se maneja la solución de conflictos desde el miedo, para complacer al otro.   Pensando que su punto de vista no es tan importante. Cuando se cede por miedo, dejando una de las partes  adolorida y lastimada, también se pierde. El miedo no es una forma de solucionar conflictos.

En cambio un disgusto es más aceptable.  Tenga claro que estar enojado y disgustado no es lo mismo. El  disgusto aún le permite razonar y llegar a acuerdos en beneficio mutuo; aun cuando este molesto. Permitiendo que ambas partes pongan sus necesidades en una balanza, dediquen  tiempo a escucharse y a llegar a acuerdos.  

Solución de conflicto

Somos seres humanos  

Trabajar con situaciones entre seres humanos no es tarea fácil. Cada persona tienen sus propias experiencias previas que le han formado su carácter, la manera de actuar.  Influyendo en su forma de visualizar el mundo y expectativas. Es así porque cada persona escoge sus estilos de vida, como comportarse, como manejar el estrés y como reaccionan ante lo inesperado.

 Es por esta razón que debemos orientar a nuestros hijos que la única razón para llegar al matrimonio es el amor. Cuando existe el amor sobran razones para querer que las cosas funcionen.  El amor es la base de todo y  desarrolla unas bases sólidas para las generaciones futuras.

Cuando aprendemos a manejar los conflictos familiares, estamos trabajando con nuestra inteligencia emocional.  Protegemos a la familia como institución, y a su vez a nuestras generaciones futuras ante las exigencias de una sociedad que va sobre ruedas. Le damos a nuestros hijos las herramientas para manejar sus conflictos y estos a su vez a sus hijos…

No podremos hacer grandes cambios pero podemos impactar nuestra familia. 
 

Diana I. Reyes Benítez,

Maestra. Directora. Superintendente Escolar retirada

 

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Manejo de conflictos en el hogar
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